

¿Por qué el problema del consumo de drogas sigue creciendo en América?
Washington, DC, 13 de junio de 2002--Los países de las Américas, también del mundo, están ante un quebradero de cabeza: sus jóvenes se drogan, cada vez son más y cada día más jóvenes. ¿Por qué no se logra revertir esa tendencia? ¿Qué impulsa a los jóvenes a consumir sustancias adictivas? Aunque el problema no se reduce a la juventud, en el caso de las nuevas generaciones es más alarmante.
La adicción y las enfermedades afines causan estragos cada vez mayores en la salud y el bienestar de la población del mundo entero. Según estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las tendencias mundiales reflejan un aumento general del uso de drogas ilícitas y adictivas y de alcohol y un inquietante incremento del uso de drogas entre los sectores más jóvenes de la población.
Una investigación de 1999 de la Administración de Servicios Relacionados con el Consumo de Sustancias Químicas y Salud Mental de los Estados Unidos de América mostró que el uso de drogas ha aumentado en forma gradual pero constante, sobre todo debido al mayor consumo entre los jóvenes de 12 a 13 años. La OMS informa sobre una tendencia similar entre los jóvenes de todo el mundo y destaca la edad cada vez más baja de iniciación en uso de drogas y la mayor disponibilidad de drogas ilícitas.
Lamentablemente, los países industrializados y aquellos en desarrollo tienen una situación homóloga con respecto al notable aumento del uso de sustancias inhalantes y alucinógenas entre los jóvenes de 12 a 17 años, en particular entre los niños de la calle, los jóvenes indígenas y otros adolescentes marginados. Sustancias como la heroína, los opiáceos, la cocaína y el alcohol también participan de esta escalada.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS), alarmada ante la situación, no se ha quedado de brazos cruzados, su visión con respecto a las adicciones es holística en varios sentidos: va a las causas del problema; busca involucrar a todos los sectores de la sociedad en la prevención; considera la adicción como un todo, pues se sabe que unas drogas conducen a otras una vez creada la vulnerabilidad en los individuos; diseña campañas de prevención integrales y específicas a los diferentes tipos de adicción.
"Por mucho tiempo se ha sabido que la nicotina, una potente sustancia adictiva, sirve de droga de "entrada" que conduce al uso y abuso de otras sustancias adictivas como el alcohol y los estupefacientes. Por ejemplo, en los Estados Unidos, los datos de encuestas de hogares recolectados en 1997 revelan que la tasa de uso de drogas ilícitas entre los jóvenes que fumaban y consumían alcohol aumentó de 32,5% en 1996 a 42,8% en 1997. De hecho, un análisis más detallado muestra que el único aumento del uso de drogas durante ese período ocurrió entre fumadores adolescentes y consumidores de alcohol", expresan expertos de la OPS en el libro Por una juventud sin tabaco.
La OPS presta especial atención al estudio de los problemas de salud derivados del abuso de sustancias psicoactivas y a la promoción de investigaciones epidemiológicas sobre el asunto, pues la magnitud del problema del alcoholismo, el tabaquismo y la farmacodependencia ha tomado desprevenidos a los países por la velocidad con que se han propagado estos fenómenos y su gravedad que supera grandemente la capacidad de los gobiernos de responder con medidas eficaces.
Tanto en los países en desarrollo como en los industrializados, los jóvenes enfrentan actualmente muchas posibilidades atractivas de elección y muchos desafíos. Están expuestos, y a menudo son vulnerables, a mensajes sumamente persuasivos, cada vez más frecuentes a través de los medios de comunicación, y que compiten, con desventaja, con los valores tradicionales de la familia y pueden ejercer más influencia en la elección del modo de vida, explican los expertos de la OPS.
"En la mayoría de las sociedades, la familia y la escuela siguen siendo los principales medios de apoyo emocional, necesario para el desarrollo saludable de los jóvenes. Pero la presión psicosocial causada por el rápido cambio cultural y los mensajes conflictivos pueden llevar a los jóvenes a distanciarse de las influencias que tradicionalmente los protegían", expresa el texto.
Los especialistas han formulado la teoría de que el uso de esos mecanismos tradicionales para transmitir los valores y habilidades para una vida saludable quizás ya no pueden equilibrar adecuadamente el poder de otras influencias, a menudo negativas, a las que están expuestos los jóvenes.
Se cree que los niños y jóvenes en ambientes problemáticos, o circunstancias especialmente difíciles, son más vulnerables y tienen mayores probabilidades de continuar o aumentar su consumo de sustancias adictivas y de desarrollar problemas relacionados con ellas.
El comienzo temprano y el uso continuo de sustancias ilícitas es más probable entre los jóvenes de comunidades que tienen una baja calidad de vida y no brindan un apoyo constante a sus niños; tienen bajas aspiraciones educacionales; no están involucradas de cerca en las actividades de sus niños y ejercen control y disciplina débiles; aprueban, implícita o explícitamente, el uso de drogas y sus miembros recurren a ellas regularmente y abusan de sus niños emocional, física o sexualmente.
El común denominador de estos niños y jóvenes es que son más vulnerables que sus pares que viven en un medio más acogedor; tienen menos, si es que algún, nexo o modelos positivos; tienden a ser marginados dentro de sus comunidades -las cuales, además, no suelen contar con recursos para prevenir o tratar adicciones- y tienen menos posibilidades de adquirir habilidades para la vida.
La OPS, que también funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.
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