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La mortalidad neonatal representa actualmente el 60 por ciento de las defunciones de recién
nacidos en América Latina y el Caribe, la mayoría de las cuales podría evitarse gracias a
medidas sencillas y de bajo costo. A partir de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas
llevada a cabo en el año 2000, la comunidad internacional ha elevado a niveles sin precedentes
su compromiso con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)
a través del apoyo a iniciativas internacionales, nacionales y locales, entre ellas, los esfuerzos
hacia la reducción de la morbilidad y la mortalidad en los niños menores de 5 años en dos
tercios hacia 2015, según la línea basal del año 1990.
Las tendencias en la reducción de la mortalidad neonatal revelan que los avances son lentos,
que persisten las desigualdades en el acceso a la atención de salud -especialmente en el primer
nivel de referencia-, y que una salud materna deficiente contribuye significativamente al
riesgo de mortalidad neonatal. Las cifras indican que una de cada 130 madres en América
Latina y el Caribe se enfrenta a riesgo de muerte, mientras que en los países desarrollados la
cifra desciende a una entre 7.750 (OPS, 2003). En estos últimos se ha comprobado, además,
que la muerte de la madre en el parto puede llevar a la muerte posterior del recién nacido.
En abril de 2005 -con motivo del Día Mundial de la Salud, celebrado en Nueva Delhi,- se
lanzó el informe sobre la salud en el mundo ¡Cada madre y cada niño cuentan! En él se llamó a
adoptar un criterio nuevo para salvar la vida de las madres, los recién nacidos y los niños, con
base en un estudio de amplio alcance sobre los obstáculos sanitarios a los que se enfrentan
las mujeres y sus hijos antes y durante el embarazo, así como en el parto, las semanas, meses
y años siguientes. La Alianza Mundial para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el
Niño convocó luego a un foro mundial que reunió a funcionarios del sector de la salud,
organismos internacionales, socios para el desarrollo y grupos destacados de la sociedad civil.
Los participantes ratificaron, como base para la acción, una declaración de compromiso con
la salud de la madre, el recién nacido y el niño, llamada la Declaración de Delhi.
De esta forma, el 12 de septiembre de 2005 se lanzó oficialmente la nueva Alianza Mundial
para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño, con el objetivo de intensificar las
acciones a nivel nacional, regional y mundial en apoyo a los ODM 4 y 5, y proteger y salvar
las vidas de millones de mujeres y niños mediante la ampliación del acceso a intervensiones
costo-efectivas en el contexto del continuo materno-recién nacido-salud infantil. Dada la
magnitud de este reto, ningún país, organización u organismo puede afrontarlo por sí solo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asumido este compromiso como el medio
esencial para la supervivencia y el bienestar de las madres y sus hijos, cuya supervivencia es
responsabilidad del profesional capacitado que tiene a cargo su atención durante las horas
decisivas que siguen al nacimiento. Para ello, OMS recomienda el uso de intervenciones
costo-efectivas conocidas, de carácter fundamental y basadas en evidencia científica para ser
aplicadas en la familia, la comunidad y el primer nivel de referencia, con especial atención
a la capacitación y el despliegue de profesionales de la salud, como médicos, parteras y
enfermeras.
La implantación de un modelo integrado de atención al menor de 2 meses es un reto en
la forma de brindar los servicios de salud. Las infecciones y la asfixia son las causas más
importantes de morbimortalidad en los niños menores de dos meses, asociadas en un gran
porcentaje a prematuridad y bajo peso al nacer. Estas amenazas pueden disminuirse con
intervenciones clave, como una atención adecuada del parto, prevención y tratamiento de
problemas respiratorios, trastornos metabólicos e infecciones que no solo representan un
alto riesgo de morir, sino que tienen repercusiones en el neurodesarrollo integral a largo
plazo. Además del enfoque en los problemas agudos, es necesario dar pautas de promoción y
atención de la salud como lactancia materna, cuidados en el hogar, nutrición, estimulación
del desarrollo y detección temprana de problemas.
El componente neonatal de la estrategia de Atención Integrada a las Enfermedades Prevalentes
de la Infancia (AIEPI) es esencial en este proceso, ya que mejora las prácticas de tratamiento
y atención y permite una adecuada calidad en la evaluación, clasificación, tratamiento y
seguimiento de las enfermedades que afectan la salud de la madre y del recién nacido,
ayudando a reducir la incidencia de enfermedades, a evitar su agravamiento y a disminuir la
ocurrencia de secuelas o complicaciones.
Información de interés
Manual AIEPI Neonatal en el contexto materno-recién nacido-salud infantil
Este manual complementa los materiales disponibles para que la estrategia AIEPI sea
incorporada en la enseñanza de pre y post grado en las facultades de medicina y escuelas
de enfermería para la introducción del componente neonatal en el contexto de la atención
integrada. Se espera, con la amplia difusión de la incorporación de estas pautas, contribuir
a disminuir los índices de mortalidad y morbilidad en el contexto materno-recién nacidosalud
infantil de manera de apoyar el avance de los países de la Región de las Américas hacia
el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y ayudar, al mismo tiempo, con la mejora
de la atención a la salud en los grupos prioritarios.
Se compone de cuatro módulos, disponibles en PDF para descargar:
Manual Clínico AIEPI Neonatal
Guía del Facilitador
Cuadros de procedimientos
Álbum de fotografías
Abstractos de la Biblioteca Cochrane Plus
Selección de artículos de la Biblioteca Cochrane sobre el tema neonatal.
Ver más
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