Vigilancia Sanitaria y Prevención y Control de Enfermedades / Enfermedades Transmisibles / Chagas

Proyecto de colaboración OPS-JICA de control de la enfermedad de Chagas en Centroamérica

IPCA

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1. Guatemala   
2. Honduras   
3. El Salvador   

4. Estructura administrativa y contribución  
5. Coordinación internacional    
6. Cronograma del proyecto    
7. Fotos: El Salvador | Guatemala | Honduras

PAHO-JICA Collaborative Project

La OPS y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) trabajan en estrecha colaboración para el control de la enfermedad de Chagas en Centroamérica desde el lanzamiento de la Iniciativa de los Países Centroamericanos (IPCA). De acuerdo con los objetivos de la IPCA, los Ministerios de Salud en Guatemala, Honduras y El Salvador, en colaboración con JICA y OPS, firmaron un acuerdo para lanzar proyectos de control del vector de la enfermedad de Chagas. El primer proyecto de JICA se lanzó en Guatemala en 2000, seguido por El Salvador y Honduras en 2003 (véase el mapa). Con estos proyectos la JICA se mostró como uno de los contribuyentes internacionales más importantes en el control de la enfermedad de Chagas en Centroamérica.

Esta colaboración interinstitucional fortalece la IPCA de manera sustancial. La OPS y la JICA copatrocinaron las reuniones subregionales de la IPCA, y trabajan estrechamente para vigilar el impacto del control de enfermedades en los países centroamericanos a través de las misiones internacionales de evaluación. JICA le ha enviado a un asesor regional a PAHO-Honduras para fortalecer aún más la Iniciativa Centroamericana y la colaboración interinstitucional.

1. Guatemala

Bajo la Iniciativa Centroamericana, en enero de 2000, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala y la JICA lanzaron el primer proyecto de control de vectores en gran escala en Centroamérica. El propósito del proyecto en Guatemala fue interrupción de la transmisión vectorial de la enfermedad de Chagas en la región más infestada en la parte oriental, en colaboración con la OPS, la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), Médecins sans frontières (Médicos sin fronteras/MSF-España) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC).

infestation index maps

La JICA envió a expertos japoneses y a voluntarios, así como materiales (insecticidas, bombas de fumigación y vehículos) al sitio del proyecto. Guatemala contribuyó con los salarios del personal de control de vectores, los costos de transporte y los insecticidas. La OPS prestó apoyo técnico vía reuniones subregionales, seminarios y misiones de evaluación.

Como resultado del rociado de insecticidas y la vigilancia de vectores, el nivel de infestación de los triatominos se ha reducido drásticamente en Guatemala. La población de Rhodnius prolixus se ha reducido a un nivel mínimo, haciendo su eliminación en Guatemala factible en un futuro cercano. El rociamiento residual de los piretroides comenzó en 2000 y fue dirigido a todas las casas en los pueblos infestados. A fines de 2004, después de dos ciclos de rociamiento residual en más de 200.000 casas, R. prolixus desapareció de 294 pueblos en nueve áreas de salud, y la tasa de infestación domiciliaria de Triatoma dimidiata disminuyó cerca de 70% después de la primera ronda del rociado. El proyecto también llevó a cabo actividades de educación en salud como la capacitación de "voluntarios de Chagas", visitas domiciliarias por parte de personal de control de vectores de la oficina del área salud, y la producción de materiales de educación. Se calculó que más de un millón de personas se hayan beneficiado del proyecto.

En 2002, una misión de evaluación de la OPS visitó Guatemala y reconoció el progreso rápido logrado por el proyecto JICA. En 2003, la JICA lanzó proyectos de control de vectores en Honduras y El Salvador.

2. Honduras

Antes del lanzamiento de la cooperación con JICA, en Honduras el control de vectores contra R. prolixus se había implementado en Honduras con apoyo internacional. Había rociamiento en los pueblos infestados de dos distritos (Intibuca y Yoro), con apoyo de organizaciones no gubernamentales (ONG) como Médicos sin Fronteras (Médecins sans Frontières/MSF) y Visión Mundial Honduras. La cobertura geográfica del control de vectores se amplió significativamente en 2000, cuando el gobierno hondureño y organizaciones internacionales como la JICA y la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA-Canadá) lanzaron conjuntamente proyectos de control de vectores en seis distritos cerca de la frontera guatemalteca infestados por R. prolixus. Debido a la escasez del personal de control de vectores causada por la descentralización del sistema de salud, se está ejecutando una "exploración escolar" donde se propone identificar los pueblos infestados al entrevistar a los alumnos. También están en marcha encuestas serológicas de niños. El rociamiento residual se ha comenzado, con amplia participación comunitaria; se han rociado 10.000 casas. Se calcula que más de 50.000 personas se hayan beneficiado del proyecto.

3. El Salvador

En 2003, El Salvador lanzó un proyecto de control de vectores contra T. dimidiata con apoyo de la JICA. Debido a la ausencia de infestación por R. prolixus, el objetivo principal fue la reducción de la población doméstica de T. dimidiata. Debido al ímpetu de una iniciativa de la oficina distrital de salud, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de El Salvador identificó los pueblos infestados y sus niveles de infestación vía una encuesta entomológica en tres distritos occidentales, y el rociamiento residual comenzó en 2004. Se han rociado más de 5.000 casas. El proyecto también llevó a cabo actividades de capacitación, como un curso de diploma sobre entomología médica con colaboración de las universidades nacionales. Hay actividades de promoción de salud en curso, con fuerte participación comunitaria.

4. Estructura administrativa y contribución

Se asignó a personal de JICA a los niveles tanto centrales como distritales del Ministerio de Salud. Este personal trabajó como miembros del equipo de cada unidad. La unidad central funcionó como un "equipo gerencial", y un experto de JICA facilitó procesos tales como manejo, comunicación y movilización de recursos. Al nivel distrital, el equipo funcionó como un "equipo operativo" y llevó a cabo actividades de control de vectores. Se asignaron a voluntarios japoneses (JOCVs) a cada oficina de administración sanitaria al nivel distrital.

El proyecto tuvo como finalidad vincular la unidades separadas centrales y distritales del Ministerio, mientras se ejecutó el control de vectores integral. El equipo central trabajó estrechamente con el equipo distrital, vía visitas y las reuniones trimestrales, para mantener la integridad de la operación y proporcionar supervisión técnica. Se informó sobre el progreso de los equipos distritales en las reuniones trimestrales del proyecto y fue revisado por los asesores técnicos de JICA, OPS y las universidades. Hizo un papel importante en la ejecución general de la operación la facilitación de la operación de control de vectores al nivel distrital por los expertos de JICA y los JOCVs.

El proyecto también vinculó a interesados directos (stakeholders) tales como científicos, institutos de investigación, organizaciones internacionales, ONG y Ministerios de Salud. Éstos participaron frecuentemente en las reuniones, monitorearon las actividades, e intercambiaron su experiencia. Se buscó también asesoría de expertos, científicos y organizaciones internacionales dentro y fuera del país, mediante la participación en reuniones regionales y conferencias internacionales o invitaciones directas.

El proyecto se basó en la inversión mutua por los Ministerios de Salud y la JICA. Por ejemplo, el gobierno guatemalteco invirtió más de US$ 3,5 millones, la inversión más grande jamás hecha para el control de enfermedad de Chagas en Centroamérica. La JICA invirtió más de US$ 4 millones en el proyecto. Guatemala proporcionó a personal de control de vectores a niveles centrales y distritales: por ejemplo, más de 100 pulverizadores contratados por año. La JICA proporcionó a expertos al nivel central y JOCVs al nivel distrital. Tanto la JICA como los Ministerios de Salud proporcionaron materiales como insecticidas, vehículos y tanques para rociado. Guatemala cubrió los costos operacionales tales como cuotas administrativas y de transporte. Se han hecho inversiones parecidas en El Salvador y en Honduras.

5. Coordinación internacional

Todos los proyectos de la JICA en Guatemala, Honduras, y El Salvador son estrechamente coordinados con otros organismos internacionales. El Ministerio de Salud del país beneficiario, la JICA y la OPS firmaron conjuntamente todos los convenios del proyecto. La OPS proporciona cooperación técnica y evalúa las actividades del proyecto. Se fortaleció la colaboración OPS-JICA aún más al enviar a un experto de JICA a la OPS en Honduras para proporcionar cooperación técnica para la Iniciativa Centroamericana.

La coordinación internacional también involucra otras organizaciones como la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA-Canadá), Médecins sans Frontières (Médicos sin Fronteras/MSF-España), Visión Mundial, CARE, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Cruz Roja. La coordinación de donantes es especialmente fuerte en Honduras, donde el Ministerio ha elaborado un plan estratégico nacional quinquenal, y todos los organismos donantes—inclusive JICA, CIDA, OPS y Visión Mundial—están armonizando sus actividades de acuerdo con el plan nacional. La coordinación de donantes en Honduras es percibida como un caso modelo por la comunidad internacional.

6. Cronograma del Proyecto

País

Año

2000

2001

2002

2003

b>2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

Guatemala

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Honduras

     

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El Salvador

     

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7. Fotos del campo: El Salvador   |   Guatemala   |   Honduras
Cada de las páginas de arriba brinda varias imágenes de las actividades llevadas a cabo en los países.

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