Organización Panamericana de la Salud
Promoviendo la salud en las Américas

Hospitales Seguros

Inicio  |  Calendario Oficial  |  BLOG  |  Contactar Directora  
  Noticias |  En los Medios  |  Informe Anual  |  Galería  |  Cuerpos Directivos  |  Directores Ejecutivos  |  Galería de Directores   
 | Noticias  |  Eventos  |  Discursos  |  Presentaciones  |  Visitas Oficiales  | 

 

"El ser humano tiene que volver a respetar a la Pachamama"

Argentina.
Marzo 24, 2008.
Entrevista de Prensa con La Voz del Interior

Entrevista con Mirta Roses Periago
Directora de la Organización Panamericana de la Salud

Reelegida para continuar otro período al frente de OPS, la médica argentina subrayó que el cambio climático ya empezó a mostrar su impacto negativo sobre la salud, por ejemplo con la expansión de enfermedades como la fiebre amarilla y el dengue. Y destacó que es imperioso que el hombre recuerde que su vida está unida a la del planeta.

Es la primera mujer y la primera argentina que llega al máximo sitial de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cargo para el que recientemente fue reelegida.

Desde su oficina en Washington, Mirta Roses dialogó con La Voz del Interior sobre los problemas sanitarios que enfrenta la región de las Américas, que reconocen un eje común: el impacto del cambio climático sobre la salud de los seres humanos.

La reaparición de enfermedades como la fiebre amarilla y el dengue, y su expansión hacia el sur del continente, así como el aumento de la incidencia de algunos tipos de cáncer se vinculan, según Roses, a la falta de respeto que los seres humanos vienen demostrando hacia el planeta en las últimas décadas.

De hecho, esa relación muchas veces inadvertida, es el tema que la OPS pondrá en foco en el próximo Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de abril.

–¿Cuánta preocupación hay por la reaparición de la fiebre amarilla en Paraguay y también en la Argentina, después de 40 años sin casos de este mal?

–La preocupación es alta porque esto está ligado al incremento y dispersión de los vectores que la transmiten, es decir a la proliferación de los mosquitos. Y esto nos preocupa porque indica que están sucediendo varias cosas: mucha infestación con mosquitos, y también mucha actividad del virus en la región selvática, en particular en la zona tradicional de origen de esta fiebre, que es la zona amazónica y su periferia. Y, aunque no todos los casos desarrollan la enfermedad grave, cuando esto sucede es fatal. Esto está también muy vinculado a lo que ha estado pasando en la región con el incremento del dengue, otra enfermedad transmitida por el mismo tipo de mosquito, que ahora está presente casi todo el año y en todos los países, a diferencia de lo que sucedía antes. O sea que todo esto habla de la importante actividad de los vectores.

–¿Hasta dónde esta situación se vincula con el cambio climático y hasta dónde con acciones del sistema de salud, por ejemplo de saneamiento ambiental y vigilancia epidemiológica?

–El hecho de que haya mayor actividad viral y dispersión de los mosquitos que transmiten estas enfermedades, se relaciona fundamentalmente con dos factores. Uno es el cambio climático que hace que las estaciones, la temperatura y la humedad hayan cambiado de pautas, favoreciendo los factores que ayudan a ese incremento, y que actúan contra los factores naturales que controlaban la cantidad y la proliferación de esos insectos, porque antes había una concentración en áreas muy definidas, con microclimas, que ahora, con el aumento de la temperatura y de las lluvias, se van uniformando en toda la región.

–¿Y el otro factor?

–Es la la propia actividad humana que, por un lado, es la que tiene responsabilidad en la generación del cambio climático, y que, por el otro, también aumenta su exposición y su contacto con esos vectores que transmiten las enfermedades. Con esto quiero decir que la propia actividad del ser humano genera condiciones favorables para los criaderos de mosquitos, porque somos una especie que consume demasiado y que produce demasiados desperdicios de materiales no biodegradables, creando los lugares ideales para las larvas. Y a su vez, también está la actividad humana que ha ido ampliando las fronteras agrícolas y ganaderas, en particular con el aumento de la siembra de la soja, tumbando bosque. Y a eso se suma el ecoturismo y hasta el tráfico ilegal de especies que hace que las personas entren y salgan de las zonas de riesgo, que antes eran prácticamente inaccesibles. En resumen, que hay una superposición de factores que favorecen la proliferación de los mosquitos, y la exposición de la población a esos sitios de riesgo.

–¿Qué se puede hacer para contrarrestar esto?

–Es indudable la relación con la actividad del hombre, a la que le falta regulación. Yo creo que la sociedad todavía no ha tomado conciencia del impacto que estas cosas tienen en la salud, a pesar de que éste ya está presente. Y es que el ser humano siempre trata de buscar la culpa o la posible solución por fuera de sí mismo, es decir, en algo que no le implique demasiados cambios en su estilo de vida. Pero bueno, acá no queda más que regular mejor la protección de las áreas selváticas; regular mejor el uso de la tierra; la planificación urbana; las pautas de consumo y el destino final de lo que consumimos.

–¿Los gobiernos y las autoridades sanitarias de la región están actuando en forma adecuada?

–Creo que ahora se tiene conciencia de lo que hay que hacer, pero lamentablemente la acción no es continua, sino esporádica y sólo frente a las crisis. O sea que en la emergencia se implementan medidas, y rápidamente se controla la situación y se vuelve a un estado de “semi normalidad”, hasta que surge la próxima crisis. Y eso también se vincula a dos factores: por un lado a que tiene que haber una alianza intersectorial y una política pública integrada, porque esto no es una responsabilidad exclusiva del área de salud. Y sin embargo, conozco a varios ministros que perdieron su cargo por una epidemia de dengue. O sea que la responsabilidad se le sigue asignando a una persona o a un sector, cuando sólo desde la salud es poco lo que se puede hacer. Y nunca se ve la responsabilidad de los que fabrican gomas y las dejan al aire libre; de los que no controlan las fronteras agrícolas; del manejo de las compañías de agua, etcétera.

O sea que tiene que haber una respuesta intersectorial, y también de los individuos –que deben eliminar los criaderos de sus hogares–, de las familias y las comunidades. Pero otro tema no menor es el de los recursos financieros, porque las medidas de mejor planificación urbana, ambiental y de trabajo con la comunidad, no cuentan con fondos. Sólo se logra que los Estados asignen recursos en la emergencia, pero no para prevenir. De modo que hay como una perversión en esto. No se entiende el valor de prevenir estas enfermedades antes de que se conviertan en epidemias.

–¿Y qué se puede decir de las acciones específicas de las áreas de salud?

–Yo diría que el sector salud ha respondido muy bien, porque las Américas son la región del mundo donde hay menor mortalidad por estas enfermedades, lo cual indica que los servicios de salud responden. Y además, se bajaron los casos de malaria, y se había logrado tener a raya a la fiebre amarilla durante 40 años en su territorio selvático.

–¿Qué otros riesgos implica para la región el cambio climático?

–Tiene múltiples efectos. El incremento de la temperatura y del nivel de los mares, aumenta el riesgo para las zonas costeras de los países, así como para las islas. Esto implica mayor peligro de desastres naturales, pero también que se salinicen las fuentes de agua que dejan de ser aptas para el consumo, a la vez que sube la contaminación. Y por otro lado, la mayor temperatura de los océanos produce un aumento en la intensidad y frecuencia de fenómenos naturales como huracanes, tornados, maremotos. Esto ya es notorio, e incrementa el riesgo de desastres. También cambian los trayectos tradicionales de los huracanes y tornados, por ejemplo, y eso ya se está viendo. O sea que hay mayor riesgo de desastres; disminución en la disponibilidad y la calidad del agua; cambios en las cosechas con un impacto potencial en la nutrición de las poblaciones, entre otras cosas.

–¿Y qué se está haciendo para evitar esas situaciones o paliar sus consecuencias?

–En esto hay que trabajar en doble vía. En las acciones que apunten a reducir los terribles determinantes del cambio climático, porque así no podemos continuar. Con el actual modelo de desarrollo necesitamos siete planetas, pero tenemos sólo uno. Hay gente que cree que con regulación y cambios en la tecnología esto se va a modificar. Pero también hay que cambiar las pautas de consumo, y volver a tener una vida mucho más respetuosa de la Pachamama, la madre tierra, en un reconocimiento de que nuestra vida está indisolublemente unida a la vida del planeta.

Riesgo por mosquitos y más cáncer

Aunque hoy la mayor atención está centrada en la reaparición de la fiebre amarilla en Paraguay y en Argentina, Mirta Roses afirma que el mal está siendo contenido en ambos países.

"En esto tenemos un arma muy efectiva que se está usando, que es la vacuna", señala. E informa que en Paraguay hace ya seis semanas que no se notifican nuevos casos.

Pero alerta que no sucede lo mismo con el dengue, que está crece en la región y contra el cual no hay vacuna.

"En este caso sólo podemos luchar contra el mosquito que la transmite", dice. Y advierte que en las Américas un tercio de los casos ya son hemorrágicos (el tipo más grave) y, también, que empieza a haber niños enfermos, como sucede en Brasil.

Por otra parte, Roses destaca que el cambio climático también está repercutiendo en un aumento de la incidencia del cáncer, por el aumento de la radiación y las emisiones de tóxicos.

"Ya hay más cáncer de piel, por las mayores radiaciones, pero también de próstata, de pulmón, y de mama", indica.

Y explica que este último "está muy ligado a la obesidad que es predisponente de esta enfermedad por la presencia de tejido graso, que justamente tiene la capacidad de absorber distintos tipos de tóxicos".


Más información:
- Publicación Original - La Voz del Interior - Argentina


Para más información, contactar Diaz, Ing. Katia (WDC),
Web Master, Oficina de la Dirección.